a.
Un animal
nuevo que representa el alma humana,
cuando
mordés
te muerde:
eterno
retorno en carne propia, embotellamiento infinito con corcho metafísico. Sus
primeros veinte años fueron una hermosa mentira: con dientes blancos hacemos
propagandas de dentífricos, motocicletas peneanas con castigo marsupial… la
mariposa evita el choque por el impulso del camión. El sol reseca la piel, se
incuba un monstruo. Los dientes caen y se pudren como manzanas. Caza de
liebres, deportes de domingo señalan fragilidad de la escalada social. Se
mantiene el status a través de balas y vestuarios.
b.
La guerra
nacional dejó media iglesia vacía. Y los dientes decorados con nicotina. Hablo
del eterno retorno porque aquellos veinte años traen consigo otros veinte años
de prisiones amotinadas.
Las sonrisas
llevan miradas difíciles de clasificar: escapistas? atrincheradas? paranoides?
Son miradas sin parpados con cruces blancas en tumbas no identificadas. Nuestro
dictador interno adora el oro robado a la niñez. Está rodeado de las damas de
caridad del país que se masturban con galletitas. Todo está dentro de una
persona. Falta información para este informe. Que hay con ese botín mediocre
debajo de las baldosas? Y aquella otra guerra europea? Lejana también y
cercana, en Trieste y Ramos Mejía? Se endurece aún más la piel del lagarto bajo
el sol, nos enceguece y no hay eclipse y si hubiera no nos interesa, tenemos
que tomar y tomar para llenar lo que no se llenará. Piletas perros prisioneros.
Electroshocks de bronceador color zanahoria. Cáncer duerme en el humo gris,
humo del vacío y la soledad y el sinsentido de las mentiras y verdades que
tanto costó construir. Y siempre galpones en el fondo. Violencia encubierta en
la solicitud. Creemos, somos radicales del destino,
patria-patriarcal-nación-estatal- propio- existencial… No propongo nada.