martes, 21 de junio de 2016

a.

Un animal nuevo que representa el alma humana,

cuando mordés

te muerde:

eterno retorno en carne propia, embotellamiento infinito con corcho metafísico. Sus primeros veinte años fueron una hermosa mentira: con dientes blancos hacemos propagandas de dentífricos, motocicletas peneanas con castigo marsupial… la mariposa evita el choque por el impulso del camión. El sol reseca la piel, se incuba un monstruo. Los dientes caen y se pudren como manzanas. Caza de liebres, deportes de domingo señalan fragilidad de la escalada social. Se mantiene el status a través de balas y vestuarios.

b.
La guerra nacional dejó media iglesia vacía. Y los dientes decorados con nicotina. Hablo del eterno retorno porque aquellos veinte años traen consigo otros veinte años de prisiones amotinadas.

Las sonrisas llevan miradas difíciles de clasificar: escapistas? atrincheradas? paranoides? Son miradas sin parpados con cruces blancas en tumbas no identificadas. Nuestro dictador interno adora el oro robado a la niñez. Está rodeado de las damas de caridad del país que se masturban con galletitas. Todo está dentro de una persona. Falta información para este informe. Que hay con ese botín mediocre debajo de las baldosas? Y aquella otra guerra europea? Lejana también y cercana, en Trieste y Ramos Mejía? Se endurece aún más la piel del lagarto bajo el sol, nos enceguece y no hay eclipse y si hubiera no nos interesa, tenemos que tomar y tomar para llenar lo que no se llenará. Piletas perros prisioneros. Electroshocks de bronceador color zanahoria. Cáncer duerme en el humo gris, humo del vacío y la soledad y el sinsentido de las mentiras y verdades que tanto costó construir. Y siempre galpones en el fondo. Violencia encubierta en la solicitud. Creemos, somos radicales del destino, patria-patriarcal-nación-estatal- propio- existencial… No propongo nada.

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